Esta es mi opinión. Me gustará conocer la tuya para ampliar perspectivas 😉

¿Por qué cobrar por tu música?

¿Por qué cobrar por hacer lo que te gusta contribuye a un mundo mejor?

¿Te gustaría dedicarte a lo que más disfrutas y vivir dignamente de ello?

Soy músico y psicoterapeuta. Ambas cosas me apasionan y ambas son mi medio de vida hace ya muchos años.

Doy clases de percusión y también utilizo la percusión como herramienta para trabajar en el ámbito del desarrollo personal y de equipos.

¿Cómo hago para dedicarme profesionalmente a lo que más me gusta?

Lo primero es la mentalidad.

Desde el principio he tenido claro que contribuyo a un mundo mejor cuando cobro por hacerlo.

Parto de la base de que el dinero no es bueno ni malo. Es una energía neutra de intercambio. Con él puedes comprar bombas o comida y educación. Por lo tanto lo bueno o malo es lo que haces con él.

Tradicionalmente se ha asociado el trabajo como medio de vida a una labor realizada con mucho esfuerzo y sacrificio. Así se ha alimentado la creencia de que si hay algo que disfrutas mucho ha de ser un hobby. Por otra parte debes buscar un “buen trabajo para ganarte la vida como es debido”.

¿Todo este sistema de creencias en qué deriva?

En sociedades grises en las que hay muchas personas insatisfechas y poco realizadas. Personas esperando que llegue el viernes con melancolía o ansiedad.

¿Por qué lo describo así de crudo? Porque también lo he experimentado personalmente. Ya desde mi época de estudiante miraba por la ventana los días lluviosos pensando “tiene que haber algo más”.

Creo que una de las claves para empezar a cambiar todo este sistema obsoleto y que nos empobrece es empezar a cobrar cuanto antes por hacer lo que nos gusta. Por supuesto también empezar a pagar cuanto antes a otras personas para que hagan lo que les gusta. Más aún si esto que hacen aporta valor a alguien. ¿Qué es aportar valor? Hay muchas maneras de hacerlo. Cualquier tarea que sirve a otros está aportando valor, incluídas las que entretienen, emocionan, invitan a la reflexión, educan…

¿Por qué crees que hay que cobrar por tu música?

Las expresiones artísticas contribuyen a la expansión de consciencia de la sociedad. Invitan a la reflexión, al crecimiento de las personas, al disfrute y al ensanche del alma. ¿No es esto suficientemente valioso?

Como te comentaba me dedico a la música, soy percusionista. Disfruto mucho tocando y dando clases de percusión. He decidido escribir ésto porque la música es tradicionalmente uno de los sectores menos reconocidos y valorados profesionalmente.

O estás en primera línea de la industria o te mueres del asco y te buscas cualquier trabajo con el que pagar tus facturas.

Yo apuesto por otra fórmula. Si cobras por lo que haces estableces ese mecanismo de intercambio de energía que te permite seguir invirtiendo por un lado en pagar tus facturas y por otra parte, en desarrollarte para seguir aportando más valor con aquello que te gusta. Con esta fórmula cada persona se podría dedicar a aquello con lo que realmente vibra, con lo que más puede aportar.

¿Crees que nuestra sociedad sería diferente así? ¿Se verían las mismas caras largas en el metro cada mañana? Entonces ¿por qué lo seguimos alimentando?

Cobra por tu trabajo aunque te guste mucho hacerlo, así en unos cuantos años podremos disfrutar de una sociedad de personas plenas y realizadas. El cambio puede ser muy grande: gente más feliz, menos frustrada, un mundo más amable.

Reitero mi propuesta: cobra por hacer lo que te gusta hacer y paga por lo que a otros les gusta hacer y con lo que aportan un valor a la sociedad.

¿Entonces no se pueden realizar acciones gratis en ninguna circunstancia?

Claro que se puede. De hecho contribuir con nuestro trabajo en acciones sociales apoyando causas

que aporten al bien común es muy valioso y también gratificante. También muy necesario, pues hay sectores con muy pocos recursos y necesitan el apoyo de tod@s.

Pero pongamos mucha atención en no descuidarnos y trabajar gratis de más o estaremos alimentando el antiguo sistema y paradigma. Estaremos tirando piedras a nuestros tejados.

Vuelvo a la música que me pilla de cerca… Y ¿qué pasa con los grupos o músicos que empiezan? ¿esos no pueden cobrar? Por supuesto que también. Cuando jugando con mis hijos les pido que me laven el coche y les doy algunas monedas a cambio sé que me lo van a dejar regular. No les pago por el resultado final, les pago por el disfrute que me hace sentir saber lo que pueden llegar a hacer con la práctica. Les aliento a seguir desarrollándose. Cuando veáis músicos y otros artistas que están aprendiendo y desarrollándose, es decir básicamente como estamos todos, aprendiendo y desarrollándonos de por vida, pagadles. No les paguéis por lo que hacen, sino por lo que pueden llegar a hacer. Así con tu aportación consciente, puedes contribuir al desarrollo y evolución del ser humano.

De lo contrario estamos perdiendo talentos. Lo más valioso que tenemos es nuestro tiempo, nuestra vida. ¿Quieres alimentar un sistema que te obliga a cambiar tu tiempo, tu vida por dinero en empleos que no te llenan?

Ya sabemos el resultado de esto, se enriquecen unos cuantos negocios sin alma ni propósito. Afortunadamente esto está cambiando, se está democratizando la capacidad de autogestión. La revolución de las comunicaciones y la información está suponiendo un cambio muy rápido en muchos ámbitos. Con sus ventajas y desventajas (a muchos nos sale en ocasiones la nostalgia por lo analógico), lo cierto es que hoy más que nunca puedes abrirte un hueco para estudiar y desarrollarte en cualquier ámbito que te guste. Todo está accesible.

Las posibilidades son infinitas ¿quieres elegir una que no te guste?

¿Tienes miedo a cambiar de dirección? ¿a reinventarte? Es natural, a todos nos pasa. ¿Aún con miedo te puedes permitir explorar y buscar lo que te llena? Estoy seguro de que los caminos se irán haciendo al andar.

Y como consumidor recuerda: con tus acciones y tus compras apoyas y contribuyes a crear el futuro que quieres.

Como comenzaba escribiendo, esto es una opinión, una manera de observar este tema…Ya sabemos que no hay verdades absolutas…

Y tú ¿cómo lo ves?